I
Olvídate un poco de tí mismo y piensa
en los demás.
En estas pocas palabras se esconde el mayor secreto de la felicidad.
Cuando nos preocupamos demasiado de nosotros mismos,
nuestro problemas crecen desmesuradamente.
Pero cuando nos olvidamos un poco de nosotros
para cuidar a los demás, nos olvidamos de nuestros problemas,
que se van resolviendo solos.
Entonces, olvídate de tí y piensa en los demás,
y serás feliz.
II
"Haz a los otros lo que te gustaría que ellos hiciesen
contigo".
El gran filósofo que dijo estas palabras, Jesús,
sabía lo que estaba diciendo.
Si desprecias, te despreciarán.
Si criticas, te criticarán.
Pero si repartes bondad, comprensión y amor,
recibirás a cambio, amor, comprensión y bondad.
Cada uno recibe lo que da.
Haz a los otros lo que quieres que hagan contigo.
III
El hombre es lo que piensa. Si continuamente piensas en
males ,
dolores y enfermedades, te caerán encima. Piensa en salud,
alegría y prosperidad, y tu vida hallará rumbos nuevos.
Afirma siempre que estás feliz , que los sufrimientos pasan,
que la salud mejora con los días, y para ti llegará la
dicha.
Sé optimista y que tu comunicación con el Padre celestial
sea permanente.
IV
¡Sé fuerte! ¡Ten valor! No te dejes vencer por
la adversidad,
la enfermedad o el dolor.
Convéncete de que la energía divina jamás te
abandona
porque está en ti.
Reacciona decididamente, decididamente porque el auxilio
te llegará oprtunamente.
La energía que está en tu interior es la misma que dirige
los universos infinitos...
¡Ten confianza y sé valiente!
¡Sé fuerte! !Ánimo!
V
Si no nos esforzamos, nunca alcanzaremos
la cumbre de la montaña.
No pierdas los ánimos a mitad de camino:
sigue hacia adelante,
que los horizontes se volverán amplios y maravillosos,
en la medida en que subes.
Pero nada de ilusiones, porque sólo alcanzarás
la cima de la montaña
si estás decidido a enfrentar los rigores de la marcha.
VI
¡Si tus palabras son duras y groseras,
si ves en todas las creaturas enemigos,
tu vida se volverá un infierno!
Ten presente que la tierra es escuela santa.
Serás feliz si logras ver en todos
la buena voluntad que los anima.
Acoge, en la intimidad de la vida, a amigos
comprobados en palabras pero,
principalmente, en sus pensamientos volcados
al amor y al servicio de los hermanos.
VII
Estudia tu propia personalidad.
De nada nos valdría el conocimiento científico del mundo,
de cuantas realidades están fuera de nosotros,
si nos faltara un conocimiento de nosotros mismos.
Estudia tu alma, que es tu verdadero yo, y que das
a conocer en las conductas de tu personalidad externa.
El cuerpo es la proyección del alma.
Conócete a ti mismo para que vivas una vida consciente y feliz.
VIII
¡No pierdas la calma! La rabia perjudica la salud,
el rencor daña el hígado, la amargura envenena
el corazón.
Controla tus emociones.
Sé dueño de tí mismo.
No eches leña en el fuego de tu aburrimiento.
Olvida y continúa la marcha para no perder la paz.
Piensa, antes de hablar, y no cedas a tus impulsos.
IX
No olvides que somos la expresión de lo que pensamos.
El pensamiento forja nuestra vida de mañana.
Aprovecha, por lo tanto, el momento que pasa,
en la construcción de un futuro halagüeño.
Siembra en tus hambientes semillas de optimismo
y bienestar, para cosechar mañana frutos de amor
y felicidad.
X
¡Haz todo con amor! Todo lo que se hace sin amor,
queda mal hecho, y tiende a desaparecer.
Sólo el amor construye obras eternas y penetra
profundamente en el corazón de la humanidad,
porque sólo el amor es bueno.
Todo lo que no es amor es negativo.
Haz todo con amor, porque Dios es amor.
Cuando las personas logren hacer todo con amor,
sabrán lo que es salud y felicidad.